Blade Runner y la renta fija

Cuando en tertulias veraniegas con amigos surge el tema de quién es nuestro director de cine favorito, de siempre me viene a la cabeza el nombre del británico Ridley Scott. Para mí, el cine es entretenimiento y desconexión, y películas como Alien: el octavo pasajero, Gladiator, Black Hawk derribado y Marte, por poner algunos ejemplos, cumplen al 100% mis objetivos. De todas las películas de este director, quizás la más misteriosa para mi es Blade Runner. Probablemente la vi muy joven, no en vano se estrenó a principios de los años 80, pero siempre quedará como la más complicada de entender, aunque con una de las bandas sonora más fascinantes que jamás he oído, compuesta por Vangelis.

El inicio de una de las frases míticas de esta película, el monólogo final del replicante Roy Batty, me recuerda la situación actual de los mercados de renta fija, y me voy a permitir el lujo de adaptarla a la realidad de los mercados que vivimos:
“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, bonos AA+ gubernamentales subiendo en precio más del 78% en menos de nueve meses, países enteros cobrando dinero a sus acreedores en todos los tramos de la curva, ver cotizar más de 15 billones nominales en USD con rentabilidad negativa en todo el mundo, empresas e instituciones en Europa, España incluida, pagando a su banco porque le guarde el dinero y bonos de empresas high yield (bonos basura) de corto plazo cotizando también en tipos negativos. Todos estos momentos se perderán en el tiempo (aunque no debería), como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”

Como decía Roy Batty en Blade Runner, en la renta he visto cosas que no creeríais

Todo lo dicho en el párrafo anterior está pasando ahora mismo. El bono austríaco con vencimiento 2117, sí, no es un error, casi 98 años a su vencimiento, ha subido en precio más del 78% desde octubre pasado, toda la curva alemana y suiza está cotizando en tipos de interés negativo y actualmente más de 15 billones de dólares en bonos cotizan a tipos negativos, cifra que escala a más de 30 billones si hablamos de rentabilidades reales, descontada la inflación.

¿Qué hacer ante este entorno? Tres posibles alternativas tenemos ante nosotros. La primera de ellas es unirnos con más ganas a la fiesta/rally de la renta fija. “Esta vez es diferente” dirán algunos. Comprar más bonos y más duración con la esperanza de encontrar a alguien al cual vender nuestros bonos a un precio mayor. La segunda es vender todos los bonos y, porque no, ponerse corto de bonos, esperando que la racionalidad y normalidad vuelva a los mercados. Y la tercera es ir abandonando la fiesta de los bonos poco a poco, reduciendo posiciones y nivel de duración.
Descarto la primera y segunda opción. La primera porque “Esta vez es diferente”, como bien dijo John Templeton, son las cuatro palabras que más dinero han costado y la segunda porque aunque pensemos que el mercado está en modo burbuja, la normalización puede tardar más tiempo del que nuestra finanzas puedan aguantar una posición corta.

Sin duda, y como todo en la vida, en el punto medio está la virtud, que es lo que representa la tercera opción. En cualquier caso, bienvenidos a la represión financiera x.0. Firmado: Bancos centrales.

Félix López, Socio Director  de atl Capital Gestión

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